martes, 10 de enero de 2023

LA ADECUADA ASESORÍA POLÍTICA

Existe mucha confusión entre los ciudadanos al diferenciar al politólogo del abogado. A ello se suma la confusión de creer que el politólogo se forma para ser político u hombre de acción, lo cual no es necesariamente cierto, pues el objeto de la especialización profesional en ciencia política radica en el estudio y análisis científico de la política.


Por lo tanto la especialización en las tareas de asesoría exige que los pólitólogos asuman su tarea y dejen de ser pasivos ante el advenimiento de personas, que poseyendo alguna especialidad, se presenten ante la comunidad como asesores o analistas políticos, cuando de hecho poseen otra especialidad.

Por supuesto que desde otras actividades profesionales se puede hacer análisis político, la cuestión radica si ese análisis surge de un conocimiento especializado o es resultado de una posición político—partidario e ideológicamente comprometida con alguna de las posiciones políticas preponderantes en una coyuntura determinada (como les pasa a los economistas), o si el análisis político se realiza desde una perspectiva ético—valorativa de lo que debe ser (como les pasa a los abogados). Todos estos matices y expresiones, hace que surjan algunos conflictos de interpretación de la realidad política misma, pues el asesor o analista político con una formación politológica, no intenta explicar la realidad en esos términos.

La posibilidad del error o mal cálculo:

Y justamente, llegamos al meollo de la cuestión, un error o los errores en política, no tienen consecuencias individuales, sino consecuencias COLECTIVAS, pues afecta positiva o negativamente a los ciudadanos.

Finalmente, si el político toma decisiones deberá estar armado del instrumental técnico adecuado para que tales decisiones sean resultado de un proceso racional y racionalizado de decisión. Y para ello, la asesoría política es parte indesligable del proceso público de decisión. Si el político, se deja llevar por la intuición, por el sentido común o por la ideología o el dogma político, entonces ya conocemos las consecuencias que afectan —repito— a los ciudadanos. Si queremos un buen asesor político que sea un politólogo.












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