lunes, 27 de febrero de 2023

ANÁLISIS COSTO BENEFICIO DE UN MILITANTE DE PARTIDO POLÍTICO

Hay un problema que genera el tener muchos partidos políticos en nuestro Perú (la Ciencia Política lo estudia como el concepto de multipartidismo). Recuerdo que mi amigo Raúl me contaba que era militante de un partido político. Se presentó para un puesto de trabajo e incluyó que pertenecía a dicho partido. Me dijo que ese punto —según él— le había perjudicado, puesto que, en la entrevista, le hicieron notar ese detalle en términos negativos. Al margen de la recomendación que le di, el tema me pareció interesante para reflexionar, así que comencemos.
El excesivo número de partidos políticos propicia problemas en el propio sistema de partidos, al disolverse la expectativa que pudiera tener un militante, respecto de su deseo de participar en gobierno (de ser parte del gobierno) en algún momento de su existencia. Es decir, cumplir con la razón de ser del partido político si logra ganar las elecciones: tomar el control del gobierno para administrarlo.
Si nos imaginamos que nuestro sistema de partidos fuera uno en que, 3 o 4 partidos políticos tienen posibilidades reales de llegar al poder mediante elecciones a las diferentes instancias de gobierno. Los militantes del partido ganador, sabrían que tendrían oportunidad de incorporarse a la gestión de gobierno, sea solos, si tienen mayoría o en alianza o acuerdo tácito con otro grupo político.
Inclusive, los militantes de los partidos que perdieron las elecciones, sabrían que en las próximas elecciones, tendrían la oportunidad de gobernar e ingresar al Estado para hacerlo. Por supuesto, no hay una relación de causa – efecto, pero si una tendencia o posibilidad de que ello suceda, al haber 3 o 4 partidos en el sistema. Como el período de gobierno en el Perú dura 5 años, entonces en ese periodo de tiempo hay espacio para el desarrollo partidario (hacer carrera en el partido político) y el desarrollo profesional (ganar experiencia).
Sin embargo, ¿Qué pasa con un sistema de partidos como el nuestro, en la que en promedio hay 15 o más partidos políticos en cada eleccion política (sean presidenciales y municipales) y logran re-inscribirse un número similar de ellos? De ese número, por lo menos la mitad llegará a poner representantes en el parlamento, y el partido que gane las elecciones, tendrá que establecer algún tipo de “acuerdo” para tener los votos necesarios en él. Pero desde la posición de los militantes, aparece un problema complejo.
¿Qué probabilidades reales puede tener un militante de un partido político si a la incertidumbre normal de ser opción de gobierno en un contexto de 3 o 4 partidos, se le presenta el escenario de que compiten con 15 partidos? La probabilidad, a mi entender es casi ninguna. En una realidad extrema como la mencionada, un militante de un partido político, si no tiene objeciones ideológicas, ni éticas muy intensas con los demás partidos, debería apuntar a involucrarse con aquel que potencialmente tiene más opciones de triunfo en la próxima elección (osea apuntar a ganador). Sin embargo, dicha acción promueve el transfuguismo o deslealtad actuación cuestionada desde una perspectiva ética e institucional.
¿Qué otras opciones tienen los militantes? Expectativas de incorporarse a la gestión de otro partido a través de sus relaciones amicales, perseverar en que su partido llegará alguna vez al gobierno o en su defecto abandonar la vida política partidaria y dedicarse a otra cosa. De todas esas opciones, no cabe duda que la primera es la que prevalece. Por eso, también se hace evidente,de acuerdo a nuestra realidad de partidos políticos peruanos, por ejemplo casos como el fujimorismo que llevan 16 años sin haber vuelto al gobierno nacional, el Partido Aprista Peruano desde el 2011, el Partido Perú Posible desde el 2006, el PPC que nunca ha sido gobierno nacional y sólo tiene experiencia municipal. Acción Popular, que no ha vuelto al gobierno desde 1985 en que Fernando Belaunde culminó su segundo mandato, o casos como Unión por el Perú que, desde 1995 pugna por llegar al gobierno y que en su camino sólo ha visto disminuir su militancia. Podría investigarse, cómo se van “reciclando” a lo largo del tiempo. Y ni qué decir de los Partidos o Alianzas que surgieron, aunque eso es para otro tema de análisis.
En conclusión, tal como están las cosas, el sistema de partidos políticos peruano, propicia, promueve, incentiva el transfuguismo (el paso de un partido a otro) entre sus militantes, al no tener estos un horizonte más o menos claro de posibilidades de ser gobierno, entre un periodo de gobierno y otro, por el excesivo número de partidos que compiten en los procesos electorales. Por lo tanto, se puede observar la tendencia a que el partido que alcanza el gobierno va incrementado el número de sus militantes, el mismo que disminuye cuando deja de ser gobierno. Finalmente, se puede observar la tendencia de que el número de militantes que pierde el partido político que deja el gobierno, lo capitaliza en parte, aquel que lo sucede por lo menos eso es lo que nos muestra la Estadística con los estudios de la Ciencia Política, de manera muy interesante. 

Por cierto hace unos días me encontré con mi amigo Raúl otra vez: "David ahora.. ¿a quien apuntamos para estas próximas elecciones?."

viernes, 24 de febrero de 2023

CULTURA ORGANIZACIONAL PARA LA GESTION POLITICA


Normalmente suelo tratar temas que pertenecen a la Ciencia Política (poder, relaciones, estrategia, historia, ideología, etc.) sin embargo la otra vez conversando con mi amigo Caleb cuya formación es de ingeniero industrial reflexionamos sobre cómo los otros profesionales (no hablo de abogados, sociólogos y economistas) encuentran habilidades para desempeñarse en el quehacer político cuando tienen esa oportunidad por ejemplo los médicos, administradores, ingenieros, psicólogos, etc. Los cuales se refieren a aspectos fundamentales como: Cultura organizacional, Gestión corporativa, Capital humano, entre otros.

Recuerdo hace muchos meses cuando me dieron la oportunidad de ejercer administración en la empresa donde laboro tuve que aprender e investigar sobre herramientas que pudieran hacer efectiva mi labor, de allí que me encontré con el libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” publicado en 1989 obra del estadounidense Steven Covey, un libro de autoayuda que ha influido mucho en mi vida. Y de ese libro vengo a hablarles hoy.

Uno de los aspectos centrales que se colige del libro escrito por Covey, es que el ser humano al actuar frente a sí mismo y su entorno, es la capacidad de actuar y no reaccionar. Es decir, conducir sus comportamientos sobre la base de la razón y no de la irracionalidad.

A pesar que, la mayoría de las personas actuamos de manera irracional, porque nuestro cerebro está gobernando biológicamente por el cerebelo, el educar a éste para que actúe en torno al análisis racional de los procesos sociales, es un emprendimiento muy importante y retador, porque justamente los hábitos propuestos implican un cambio radical de los paradigmas o modelos humanos. Por tanto, se parte de una concepción del hombre al cual se le considera como uno entre iguales, y no como un ente diferente y excluyente. Igual en el sentido de reconocer y ser reconocido bajo los mismos supuestos éticos y morales y no diferenciarlos por rasgos físicos o de otra índole.

Desde este enfoque, la propuesta de Covey tiene implícito principios éticos y morales propios de la cultura occidental, como la tolerancia, el cambio, la cooperación, la visión del futuro mejor, etc., que para muchos estaban ausentes de la cultura empresarial o que por prejuicios se consideraba que había una diferencia ética y moral entre la empresa y el individuo.

Así, el sentido de competencia que para muchos es un valor negativo, se revaloriza y adquiere su real significado al comprender que, las capacidades humanas poseen la cualidad de incrementar la comprensión de los procesos humanos, sean estos de orden económico, social o político. En tal sentido, la competencia no implica un actuar desprovisto de valores para ganar, ya que el ganar o tener éxito debe enmarcarse precisamente en la concepción del hombre descrita líneas arriba y actuar en consonancia a esa creencia.

Asimismo, desde esta perspectiva, el cambio adquiere una dimensión nueva, ya que los seres humanos tendemos a temer al cambio por el mismo hecho de la incertidumbre o inseguridad que genera esa situación. Desde la visiòn de Covey, el cambio es parte necesaria del quehacer de la humanidad, que ha permitido la evolución en todos los sentidos y direcciones de la historia de la humanidad.

Por tales argumentos, el autor denomina a su propuesta como hábitos y no reglas o pautas, porque el hábito es un “modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas”. Es por tanto una costumbre, parte de la personalidad del individuo o de la empresa que se interioriza.
Puede resumirse los siete hábitos propuestos por el autor de la siguiente manera:

1.         Ser proactivo Significa que la vida es producto de los valores y no de los sentimientos, en el caso de las organizaciones es producto de sus decisiones, no de sus condiciones. Lo opuesto a ser proactivo es ser reactivo, lo que significa que la vida es una función de los sentimientos, de los estados de ánimos. El concepto básico es elegir y asumir nuestras responsabilidades. Se recusa el determinismo como elemento que condiciona nuestras vidas, reconociendo que hay variables que no se pueden controlar, pero se enfrentan y se actúa en consonancia.

2.         Comenzar con el final en mente significa ver una imagen mental un panorama general de hacia dónde quiero llegar, es la visión del futuro, de propósito que se quiere alcanzar, es la imagen objetivo de hacia dónde quiero llegar. Implica establecer la visión de corto, mediano y largo plazo, e identificar los posibles problemas y las oportunidades.

3.         Primero lo primero (prioridades): Significa que hay que decidir qué es realmente lo principal, elegir las prioridades, romper con las ataduras sociales y empresariales que impiden separar lo prioritario de lo no prioritario. Las cosas que importan más nunca deben estar a merced de las cosas que importan menos.

4.         Ganar / ganar: Es el hábito del beneficio mutuo, el paradigma o principio fundamental es la abundancia, desde una perspectiva del compartir, esto no es una amenaza, sino una oportunidad para incrementar el valor de la persona. Hay que pensar en el pastel a repartir, no como un término finito sino como un espacio de compartir en que los involucrados comparten las ganancias.

5.         Comprender y ser comprendido: Todos queremos ser escuchados y ser comprendidos, porque creemos poseer la verdad, cuando lo realmente importante es comprender primero al interlocutor, para ello hay que escuchar y ello implica un proceso comunicativo empático. Ponerse en los supuestos del otro para enriquecer el diálogo permite entender y ser entendido. Antes de buscar ser entendidos hay que entender primero.

6.         Sinergias: Es un hábito cooperativo por excelencia, implica dejar de pensar en que una sola persona, por más brillante que sea, no puede hacer todas las cosas. Por ello implica la cooperación y el trabajo en equipo, representa la “acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”, es decir, unidos se consigue algo mejor que separado, valorando las diferencias, no solo tolerarlas sino celebrarlas e integrarlos en algo superior.

7.         Afilar la sierra: Aprendizaje continuo, el cambio es permanente y hay que reciclarse permanentemente, estar siempre listos para aprender, emprender e innovar. El cambio es el valor. Lo único permanente es el cambio.

En conclusión podemos reconocer que estos hábitos podemos aplicarlos a muchas facetas de nuestra vida y no solamente al aspecto laboral, pues en las relaciones amicales, sentimentales y en la Gestión pública o hacer buena política que es fundamental. Con los años he aprendido que también se puede incorporar la HONESTIDAD, LA CONFIANZA Y EL RESPETO para dejar buenas raíces, pero desarrollar estos valores será motivo de una publicación futura.

REFERENCIAS





martes, 10 de enero de 2023

LA ADECUADA ASESORÍA POLÍTICA

Existe mucha confusión entre los ciudadanos al diferenciar al politólogo del abogado. A ello se suma la confusión de creer que el politólogo se forma para ser político u hombre de acción, lo cual no es necesariamente cierto, pues el objeto de la especialización profesional en ciencia política radica en el estudio y análisis científico de la política.


Por lo tanto la especialización en las tareas de asesoría exige que los pólitólogos asuman su tarea y dejen de ser pasivos ante el advenimiento de personas, que poseyendo alguna especialidad, se presenten ante la comunidad como asesores o analistas políticos, cuando de hecho poseen otra especialidad.

Por supuesto que desde otras actividades profesionales se puede hacer análisis político, la cuestión radica si ese análisis surge de un conocimiento especializado o es resultado de una posición político—partidario e ideológicamente comprometida con alguna de las posiciones políticas preponderantes en una coyuntura determinada (como les pasa a los economistas), o si el análisis político se realiza desde una perspectiva ético—valorativa de lo que debe ser (como les pasa a los abogados). Todos estos matices y expresiones, hace que surjan algunos conflictos de interpretación de la realidad política misma, pues el asesor o analista político con una formación politológica, no intenta explicar la realidad en esos términos.

La posibilidad del error o mal cálculo:

Y justamente, llegamos al meollo de la cuestión, un error o los errores en política, no tienen consecuencias individuales, sino consecuencias COLECTIVAS, pues afecta positiva o negativamente a los ciudadanos.

Finalmente, si el político toma decisiones deberá estar armado del instrumental técnico adecuado para que tales decisiones sean resultado de un proceso racional y racionalizado de decisión. Y para ello, la asesoría política es parte indesligable del proceso público de decisión. Si el político, se deja llevar por la intuición, por el sentido común o por la ideología o el dogma político, entonces ya conocemos las consecuencias que afectan —repito— a los ciudadanos. Si queremos un buen asesor político que sea un politólogo.












sábado, 7 de enero de 2023

ENTENDIENDO LA COMUNICACIÓN POLITICA

Hace tiempo conversaba con el alcalde de Hualhuas un distrito ubicado en la provincia de Huancayo del departamento de Junin, donde el desafio era cómo podía mejorar la comunicación institucional con sus vecinos pues el trabajo que venia realizando en su Municipalidad no era conocido por todos y a veces sentía que no lo valoraban ya que con el poco presupuesto que administraba era urgente priorizar sobre todo inversión de obras y servicios públicos, recuerdo entonces que logramos diseñar una frase En Hualhuas trabajar con austeridad significa estar comprometido con nuestra gestión municipal” y fue alli cuando entendí la importancia de desarrollar la comunicación política, tema del que vengo a hablarles el día de hoy.

Si realizamos una ubicación de esta especialidad diríamos que es una disciplina de la ciencia política y de la comunicación, que se ocupa de la producción, la difusión, la diseminación y de los efectos de la información, tanto a través de los medios de comunicación masiva, en un contexto político. Las instituciones políticas son uno de los sujetos de creación de información más importantes en la sociedad, y sus informaciones son fundamentalmente de carácter político. Las técnicas de comunicación política de las instituciones tienen una serie de características diferenciadas de las puramente técnicas electorales, y se refieren más directamente a la eficacia de la relación entre política y comunicación. La finalidad de estas estrategias son: el ejercicio del poder, para que las decisiones tomadas por las instituciones sean asumidas; la distribución del poder entre aquellos que participan en las decisiones; y la realización del bien público, pues es deber para con la sociedad la comunicación de las decisiones que afectan directamente a la sociedad a la que representan.[1]

Por ello entendemos que el sistema de comunicación política, es una forma especial de comunicación, que tiene por objeto emitir y recibir mensajes sobre el estado o situación de la política, lo político y los asuntos de gobierno. Así, debemos considerar como comunicación política, la emitida por los gobiernos en sus diferentes niveles, los políticos, los líderes de opinión, los grupos de presión e interés, las organizaciones políticas y las organizaciones internacionales. Como bien afirma Morató: “la comunicación política no es la política, pero la política —parte considerable de ella— es, o se produce, en la comunicación política”. [2]

Del mismo modo, debemos entender que la comunicación política está referida a la realidad misma, pues lo que se comunica es el estado del ámbito común de los ciudadanos en donde se deciden las cuestiones más importantes que afectarán a todos y que está cambiando a medida que la tecnología innova las posibilidades de comunicación en una sociedad, en tal sentido Morató afirma: “La política que se hace en cada momento histórico es subsidiaria de los recursos técnicos disponibles para su comunicación, y en nuestro tiempo y en nuestras sociedades de la opulencia comunicacional el discurso de la política dispone de ilimitadas posibilidades para implicar en el flujo de mensajes, que son información y expresión, pero también simulación y ocultamiento”.[3] Indudablemente los cambios técnicos han abierto la posibilidad de comunicación pero también de saturación y en ese nuevo contexto la política se nutre y debilita simultáneamente, pues no está produciendo necesariamente un incremento dramático en el interés por las cuestiones de la “res” publica (cosa o cuestión pública).
Un esquema general de comunicación política, implica por lo tanto, que debemos describir un proceso bidireccional de comunicación, en la que se emiten mensajes en forma de demandas sociales, que a su vez son retransmitidas previo proceso, por los canales formales e informales de comunicación para producir una retroalimentación positiva o negativa del sistema político
.
El sistema de comunicación política, tiene cinco estructuras,[4] que podemos formular así: “1) contactos informales cara a cara; 2) estructuras sociales tradicionales, como la familia, los grupos de trabajo o religiosos; 3) estructuras gubernamentales como los poderes del Estado y la burocracia; 4) estructuras de insumo o demandas políticas, las que son formuladas por las organizaciones políticas y los grupos de presión; 5) los medios de comunicación”. Cada una de estas estructuras tiene funciones y procesos de comunicación política específicos e influyen en las opiniones de los ciudadanos, según el nivel de información que procesen y la importancia e interés que le presten a dichas fuentes.

La ciencia política a lo largo de su desarrollo más reciente, ha conseguido construir un marco teórico—empírico que nos permite describir, explicar y predecir los procesos políticos ya que estos estan revestidos de interacciones o comunicación política. En tal sentido, es importante señalar que el proceso político debe ser entendido como la interacción entre las instituciones y los grupos sociales, aunque esto no significa que las personas no hacen política, sino que organizados en grupos es quizás la forma más común de hacer política práctica y en ese sentido la ciencia política estima que el proceso político es la descripción más oportuna para el análisis, en tal sentido debemos recordar que: “el individuo es un conjunto de intereses, deseos o necesidades, condicionadas por consideraciones geográficas, raciales, económicas, estéticas y de otros tipos. Pero, debido a la naturaleza de la vida social, el individuo que trata de satisfacer estas necesidades es obligado a unirse a grupos que representan estos intereses”.

Uno de los modelos teóricos de la ciencia política que más influencia ha tenido es sin duda al denominado enfoque sistémico, así como el enfoque cibernético. Desde tales perspectivas, el estudio de la política deja de ser una disciplina puramente especulativa, basada en el estudio de los aspectos institucionales y normativos [6] principalmente, para que, sin descuidar los anteriores, se inicie el estudio de variables antes no consideradas como la comunicación política, la formulación y toma de decisiones, los conflictos, las actitudes políticas, la cultura y socialización política, entre otros temas.
Para una metodología de la investigación en ciencia política el modelo es la construcción sobre la realidad y no la realidad misma, es que debemos comprender que para ser tal, tiene que además de describir relaciones y funciones entre las partes, ser capaz de entablar entre ellos nuevos conocimientos y enriquecer la disciplina en que es usado, formulando nuevas preguntas, explicaciones e hipótesis que deban ser corroborados o no con la investigación.

En tal sentido si deseamos profundizar en la investigación de la comunicación política seria recomendable el marco teórico de los enfoques sistémico y cibernético de la ciencia política, las cuales tienen la particularidad de concebir la política como un conjunto interactuantes de partes que manifiestan una unidad denominada sistema y que está en posibilidad de autoregularse y autotransformarse en tanto se vincula con su entorno y consigo mismo. Estas dos capacidades involucran necesariamente aprendizaje y memoria que expresarían justamente la dinámica  del proceso político. De aquí que proponemos esta estructura para comprender su dinámica y posible aplicación:

1          Estrategias
1.1      Cesión de información
1.2      Ocultamiento de información
1.3      Organización de eventos
1.3.1   Publicidad institucional
1.3.2   El portavoz y los jefes de prensa
2          Investigación de la comunicación política
2.1      Análisis de contenido político o de poder
3          Procesos políticos
4          Acciones de comunicación
5          Mediación del mensaje
6          Efectos del mensaje
7          La estructura de la comunicación política
7.1      El sistema político, la evolución
7.1.1   Las estrategias comunicativas institucionales
7.2      La estructura del sistema mediático: la regulación de la comunicación
7.3      La economía de la comunicación
7.4      La industria mediática como industria cultural
8          La comunicación política y la Opinión pública
8.1      Los sondeos de opinión

Finalmente podemos señalar que esta área de especialización viene ganando un terreno muy importante dentro de las especialidades de la Ciencia Política y que se relaciona muy de cerca con el marketing político, el análisis político y la estrategia política, es decir conocimiento donde se desarrollarán habilidades dinámicas para ser un excelente político o asesor.  Hasta la próxima.

Referencias bibliográficas y de internet

[1]https://es.wikipedia.org/wiki/Comunicaci%C3%B3n_pol%C3%ADtica
[2] DEL REY MORATÓ, JAVIER,  ¿De qué hablamos cuando hablamos de comunicación política? Revista de Estudios de Comunicación. Madrid. 1996. p. 2.
[3]  DEL REY MORATÓ, JAVIER, La comunicación política (el mito de las izquierdas y derechas), Madrid – España,  EUDEMA, 1989, p. 21.
[4] G. A. ALMOND y G. R. POWELL, Política Comparada, Buenos Aires,  Paidós, 1972, p. 146.
[5] DEL REY MORATÓ, Ob. Cit., p. 167.

[6] Debe entenderse como el estudio de la política basada en los valores y creencias que configurar lo que “debe ser” la política, en contraposición a lo que la ciencia política actual intenta hacer: “lo que es la política”.

martes, 8 de febrero de 2022

ENTENDIENDO LA INTELIGENCIA EN UNA CAMPAÑA ELECTORAL


Para efectos operativos de este ensayo definimos la inteligencia en la campaña electoral como el Proceso de recolección de información, procesamiento, análisis y difusión .El espionaje ha existido con la finalidad de saber más y por tanto tener más poder. Al principio de los siglos el espionaje era un medio para hacer la guerra, era el espionaje militar. Después se utilizó en tiempos de paz para estar preparados para el conflicto, y más tarde comenzó a utilizarse en el campo político y diplomático.
La Inteligencia no es igual a espionaje. El espionajes una técnica de recolección en inteligencia. El espionaje representa aproximadamente el 10% de toda la inteligencia .El espionaje es un procedimiento ilegal para la recolección de fuentes que genera insumos para atacar a adversarios.
Equipo de Inteligencia
Oficial de Enlace: Es un miembro del servicio secreto acredito en una embajada, su misión es relacionarse y recibir o aportar con sus homólogos de ese país, en ocasiones puede ejercer de Jefe de inteligencia de las actividades de esa embajada en ese país.
Agente Operativo: Seguimientos, introducciones en edificios para colocar escuchas, acciones operativas, dependiendo de los escrúpulos del servicio puede encargarse de asesinatos selectivos.
Infiltrado o Topo: Se introduce en organizaciones terroristas, criminales o en otros servicios de inteligencia, empresas con el objetivo de obtener información, desestabilizar, o llegar a otro tipo de acciones asesinatos, sabotajes.
Agente de Campo: Es el espía que se introduce en un país o determinada zona con el objeto de recoger información, de determinados objetivos o crear una red propia de colaboradores e informadores.
Informador o colaborador: No es un miembro del servicio de inteligencia pero desde su posición, o puesto de responsabilidad dentro de una organización, transmite información.
Finalmente diremos que el Espionaje Político  como una Herramienta de Campaña Electoral es posible maquillar la investigación bajo el velo de: “Auditoria de seguridad” que establece cualquier estamento dirigencial que mantenga responsabilidades públicas. Esta auditoría en realidad pone de manifiesto una forma de construcción política, en donde el contar con información privada del otro, puede ser utilizada para amedrentar (o modo de chantaje) para reducir las aspiraciones de competencia del investigado.

viernes, 14 de enero de 2022

Elecciones Municipales en Ate y Santa Anita

 Quiero comenzar este 2022 hablándoles sobre política distrital, es efectivamente un año de competencias electorales, al margen de las preferencias, identidades partidarias u ideologías.

Si bien tuvimos elecciones en ese 2021 que se fue , los partidos (con sus logos) y  sus caudillos ahora buscarán el "arrastre de votos" para que sus distintos candidatos lleguen, así tenemos a la P (podemos) de Urresti, la R (renovación popular) de López-Aliaga como los más fuertes  (fotografía del momento). Tanto es asi que ex-alcaldes, ex-candidatos que tuvieron respaldo en las últimas elecciones están apostando.

Por ejemplo en Santa Anita, Olimpio Alegría la va a tener difícil frente a Leonor Chumbimune, creo yo que son los que pelearán hasta el final, el resto se dará a conocer pero no llegarán. Ya analizaré a cada uno de ellos más adelante. Sus posibilidades.

En Ate, otro intento más de Enrique Dupuy que se enfrentaría a Oscar Benavides en una nueva versión de los clásicos enfrentamientos de los últimos años. En ambos ejemplos mencionados la A se enfrenta contra la P. 

La pandemia nos ha enseñado a realizar formas de hacer campaña electoral pero no han sido efectivas, nada mejor que el contacto, que las movilizaciones, que las actividades, que las reuniones -sacrificio necesario- para buscar el voto vecinal, estas elecciones más que políticas o ideológicas son vecinales o de servicios públicos.

Será interesante el papel de los equipos partidarios, el conocimiento, los operadores políticos con la difusión de la propuesta, y la logística por supuesto. No se puede confiar sino en el mismo trabajo efectivo, así que les recomiendo que busquen profesionales de ciencia política y no hagan caso a sus ayayeros esos siempre les llevan al desastre.

Aparte también está la inclinación de los equipos de Gestión Municipal actual ¿a quienes respaldarán los salientes alcaldes? y el Partido R (de López-Aliaga) en Ate y Santa Anita. Se vienen tiempos de Guerra, ¡¡preparen sus ejércitos!!.

Hasta la próxima, un saludo



domingo, 2 de enero de 2022

¿REEELEGIR O NO A NUESTROS POLITICOS?



Desde la mirada de la Ciencia Política la reelección de autoridades lo entendemos como un mecanismo que permite a los electores renovar la confianza en sus gobernantes y a éstos, solicitar la ratificación de su mandato. De este modo, es una manera de propiciar la competencia entre los políticos, porque es una especie de premio o reconocimiento de los electores hacia la gestión de gobierno, y por ello, un incentivo para los políticos.[1]

¿Cuántas veces puede reelegirse una autoridad? Es una cuestión que no tiene una respuesta categórica, más aún, si uno es partidario, en principio, de la reelección como mecanismo para que los electores ratifiquen o no a sus autoridades electas.

En el caso del presidente de la república, los alcaldes, regidores y gobernadores regionales el tema ya está zanjado, no hay reelección inmediata (2). Los congresistas pueden reelegirse sin límites. En el caso de los alcaldes y gobernadores regionales, me parece hay un problema que debería discutirse y tomarse una decisión al respecto.

El problema es que muchos alcaldes en nuestro país lograron ser reelectos no una, ni dos veces, sino hasta cinco veces consecutivas. Muchas personas podrán decirme. ¿Cuál es el problema? Sus electores ratifican a sus alcaldes pues “hacen una buena gestión”.  Evidentemente, desde tal perspectiva no hay un problema.

Ahora ampliemos el enfoque y preguntémonos.  ¿Cuántas reelecciones son legítimas? ¿La alternancia en el poder es deseable? ¿La reelección podría propiciar corrupción? Si nos hacemos estas y otras preguntas sobre el tema de la reelección, entonces si podemos notar que hay algunos problemas por enfrentar. La afirmación: “reelección es corrupción” no solo es un slogan de campaña electoral que los opositores al alcalde gobernante usan para propiciar su ascenso al poder, también encierra una posibilidad real de que una “gestión de gobierno” que tenga el control de un municipio por tres o cuatro periodos consecutivos, es decir por doce años pueda generar una estructura en la que la frontera entre la organización municipal y el grupo de gobernantes y funcionarios sea difícil de reconocer. Y es que el control del presupuesto, de las compras, de la gestión de personal sin un marco institucional adecuado permite que los funcionarios crean que los cargos que ostentan son de su propiedad.

Lo dicho no puede ser categórico en el sentido de creer que en todos los gobiernos municipales en que se reelige el alcalde existe corrupción, pero qué duda cabe que los casos denunciados son muchos y los no conocidos pueden ser mayores.

Desde la perspectiva de la alternancia del poder (que debe caracterizar a la democracia), también surge un problema. Los alcaldes y su grupo de regidores que se presentan a una reelección, casi siempre expresan un vínculo personal de amistad o cercanía que una relación en torno a un partido político. Este aspecto tiene varias aristas. Al no tener vínculo partidario, lo primero que se observa es el transfuguismo como práctica política. Alcaldes que son electos por el partido A, se reeligen por el partido B y luego forman su propia lista vecinal y se lanzan a la reelección.

Con ello rompen toda institucionalidad que es permitida por la legislación electoral vigente al no regular completamente el transfuguismo y al admitir la existencia de listas a nivel distrital que se auto extinguen con el término del proceso electoral.  Se elude, también la competencia al interior de los partidos, puesto que, el alcalde al verse exitoso y con recursos cree ser el candidato “natural”, por lo que no tiene porqué competir por su reelección al interior de su partido. En ese escenario la alternancia vista como competencia al interior de los partidos para seleccionar a sus candidatos y como competencia entre organizaciones políticas se vuelve disfuncional.

En este último aspecto, resulta difícil organizar una competencia cuando más de diez movimientos, listas, partidos y otros se presentan en cada distrito por alcanzar un mandato de representación.  Simplemente es imposible que se logre algo provechoso al respecto.
Tomando en consideración lo expresado, la reelección es legal en tanto es permitida por el sistema electoral y legítima en tanto los electores vuelven a votar por sus autoridades. Sin embargo, podríamos concluir diciendo que la reelección indefinida genera más problemas que ventajas institucionales y más aún, si el marco legal es permisivo con la reelección, los electores también lo son cuando por más de tres veces se reelige a una autoridad municipal. Decimos tres porque nuestra idea es que el cambio en la ley de elecciones municipales podría permitir una reelección consecutiva —es decir proponenos dos mandatos— y bloquear otro consecutivo. De ese modo, podría alcanzarse un equilibrio que permita por un lado la competencia y por el otro premie el buen gobierno.


(1)  García Pérez, Alan. Carta al pueblo peruano. Pág. 2. enero de 2001.

(2)  Ley Nº 30305, “Ley de reforma de los artículos 191°, 194° y 203° de la Constitución política del Perú sobre denominación y no reelección inmediata de autoridades de los gobiernos regionales y de los alcaldes”.