martes, 8 de febrero de 2022

ENTENDIENDO LA INTELIGENCIA EN UNA CAMPAÑA ELECTORAL


Para efectos operativos de este ensayo definimos la inteligencia en la campaña electoral como el Proceso de recolección de información, procesamiento, análisis y difusión .El espionaje ha existido con la finalidad de saber más y por tanto tener más poder. Al principio de los siglos el espionaje era un medio para hacer la guerra, era el espionaje militar. Después se utilizó en tiempos de paz para estar preparados para el conflicto, y más tarde comenzó a utilizarse en el campo político y diplomático.
La Inteligencia no es igual a espionaje. El espionajes una técnica de recolección en inteligencia. El espionaje representa aproximadamente el 10% de toda la inteligencia .El espionaje es un procedimiento ilegal para la recolección de fuentes que genera insumos para atacar a adversarios.
Equipo de Inteligencia
Oficial de Enlace: Es un miembro del servicio secreto acredito en una embajada, su misión es relacionarse y recibir o aportar con sus homólogos de ese país, en ocasiones puede ejercer de Jefe de inteligencia de las actividades de esa embajada en ese país.
Agente Operativo: Seguimientos, introducciones en edificios para colocar escuchas, acciones operativas, dependiendo de los escrúpulos del servicio puede encargarse de asesinatos selectivos.
Infiltrado o Topo: Se introduce en organizaciones terroristas, criminales o en otros servicios de inteligencia, empresas con el objetivo de obtener información, desestabilizar, o llegar a otro tipo de acciones asesinatos, sabotajes.
Agente de Campo: Es el espía que se introduce en un país o determinada zona con el objeto de recoger información, de determinados objetivos o crear una red propia de colaboradores e informadores.
Informador o colaborador: No es un miembro del servicio de inteligencia pero desde su posición, o puesto de responsabilidad dentro de una organización, transmite información.
Finalmente diremos que el Espionaje Político  como una Herramienta de Campaña Electoral es posible maquillar la investigación bajo el velo de: “Auditoria de seguridad” que establece cualquier estamento dirigencial que mantenga responsabilidades públicas. Esta auditoría en realidad pone de manifiesto una forma de construcción política, en donde el contar con información privada del otro, puede ser utilizada para amedrentar (o modo de chantaje) para reducir las aspiraciones de competencia del investigado.

viernes, 14 de enero de 2022

Elecciones Municipales en Ate y Santa Anita

 Quiero comenzar este 2022 hablándoles sobre política distrital, es efectivamente un año de competencias electorales, al margen de las preferencias, identidades partidarias u ideologías.

Si bien tuvimos elecciones en ese 2021 que se fue , los partidos (con sus logos) y  sus caudillos ahora buscarán el "arrastre de votos" para que sus distintos candidatos lleguen, así tenemos a la P (podemos) de Urresti, la R (renovación popular) de López-Aliaga como los más fuertes  (fotografía del momento). Tanto es asi que ex-alcaldes, ex-candidatos que tuvieron respaldo en las últimas elecciones están apostando.

Por ejemplo en Santa Anita, Olimpio Alegría la va a tener difícil frente a Leonor Chumbimune, creo yo que son los que pelearán hasta el final, el resto se dará a conocer pero no llegarán. Ya analizaré a cada uno de ellos más adelante. Sus posibilidades.

En Ate, otro intento más de Enrique Dupuy que se enfrentaría a Oscar Benavides en una nueva versión de los clásicos enfrentamientos de los últimos años. En ambos ejemplos mencionados la A se enfrenta contra la P. 

La pandemia nos ha enseñado a realizar formas de hacer campaña electoral pero no han sido efectivas, nada mejor que el contacto, que las movilizaciones, que las actividades, que las reuniones -sacrificio necesario- para buscar el voto vecinal, estas elecciones más que políticas o ideológicas son vecinales o de servicios públicos.

Será interesante el papel de los equipos partidarios, el conocimiento, los operadores políticos con la difusión de la propuesta, y la logística por supuesto. No se puede confiar sino en el mismo trabajo efectivo, así que les recomiendo que busquen profesionales de ciencia política y no hagan caso a sus ayayeros esos siempre les llevan al desastre.

Aparte también está la inclinación de los equipos de Gestión Municipal actual ¿a quienes respaldarán los salientes alcaldes? y el Partido R (de López-Aliaga) en Ate y Santa Anita. Se vienen tiempos de Guerra, ¡¡preparen sus ejércitos!!.

Hasta la próxima, un saludo



domingo, 2 de enero de 2022

¿REEELEGIR O NO A NUESTROS POLITICOS?



Desde la mirada de la Ciencia Política la reelección de autoridades lo entendemos como un mecanismo que permite a los electores renovar la confianza en sus gobernantes y a éstos, solicitar la ratificación de su mandato. De este modo, es una manera de propiciar la competencia entre los políticos, porque es una especie de premio o reconocimiento de los electores hacia la gestión de gobierno, y por ello, un incentivo para los políticos.[1]

¿Cuántas veces puede reelegirse una autoridad? Es una cuestión que no tiene una respuesta categórica, más aún, si uno es partidario, en principio, de la reelección como mecanismo para que los electores ratifiquen o no a sus autoridades electas.

En el caso del presidente de la república, los alcaldes, regidores y gobernadores regionales el tema ya está zanjado, no hay reelección inmediata (2). Los congresistas pueden reelegirse sin límites. En el caso de los alcaldes y gobernadores regionales, me parece hay un problema que debería discutirse y tomarse una decisión al respecto.

El problema es que muchos alcaldes en nuestro país lograron ser reelectos no una, ni dos veces, sino hasta cinco veces consecutivas. Muchas personas podrán decirme. ¿Cuál es el problema? Sus electores ratifican a sus alcaldes pues “hacen una buena gestión”.  Evidentemente, desde tal perspectiva no hay un problema.

Ahora ampliemos el enfoque y preguntémonos.  ¿Cuántas reelecciones son legítimas? ¿La alternancia en el poder es deseable? ¿La reelección podría propiciar corrupción? Si nos hacemos estas y otras preguntas sobre el tema de la reelección, entonces si podemos notar que hay algunos problemas por enfrentar. La afirmación: “reelección es corrupción” no solo es un slogan de campaña electoral que los opositores al alcalde gobernante usan para propiciar su ascenso al poder, también encierra una posibilidad real de que una “gestión de gobierno” que tenga el control de un municipio por tres o cuatro periodos consecutivos, es decir por doce años pueda generar una estructura en la que la frontera entre la organización municipal y el grupo de gobernantes y funcionarios sea difícil de reconocer. Y es que el control del presupuesto, de las compras, de la gestión de personal sin un marco institucional adecuado permite que los funcionarios crean que los cargos que ostentan son de su propiedad.

Lo dicho no puede ser categórico en el sentido de creer que en todos los gobiernos municipales en que se reelige el alcalde existe corrupción, pero qué duda cabe que los casos denunciados son muchos y los no conocidos pueden ser mayores.

Desde la perspectiva de la alternancia del poder (que debe caracterizar a la democracia), también surge un problema. Los alcaldes y su grupo de regidores que se presentan a una reelección, casi siempre expresan un vínculo personal de amistad o cercanía que una relación en torno a un partido político. Este aspecto tiene varias aristas. Al no tener vínculo partidario, lo primero que se observa es el transfuguismo como práctica política. Alcaldes que son electos por el partido A, se reeligen por el partido B y luego forman su propia lista vecinal y se lanzan a la reelección.

Con ello rompen toda institucionalidad que es permitida por la legislación electoral vigente al no regular completamente el transfuguismo y al admitir la existencia de listas a nivel distrital que se auto extinguen con el término del proceso electoral.  Se elude, también la competencia al interior de los partidos, puesto que, el alcalde al verse exitoso y con recursos cree ser el candidato “natural”, por lo que no tiene porqué competir por su reelección al interior de su partido. En ese escenario la alternancia vista como competencia al interior de los partidos para seleccionar a sus candidatos y como competencia entre organizaciones políticas se vuelve disfuncional.

En este último aspecto, resulta difícil organizar una competencia cuando más de diez movimientos, listas, partidos y otros se presentan en cada distrito por alcanzar un mandato de representación.  Simplemente es imposible que se logre algo provechoso al respecto.
Tomando en consideración lo expresado, la reelección es legal en tanto es permitida por el sistema electoral y legítima en tanto los electores vuelven a votar por sus autoridades. Sin embargo, podríamos concluir diciendo que la reelección indefinida genera más problemas que ventajas institucionales y más aún, si el marco legal es permisivo con la reelección, los electores también lo son cuando por más de tres veces se reelige a una autoridad municipal. Decimos tres porque nuestra idea es que el cambio en la ley de elecciones municipales podría permitir una reelección consecutiva —es decir proponenos dos mandatos— y bloquear otro consecutivo. De ese modo, podría alcanzarse un equilibrio que permita por un lado la competencia y por el otro premie el buen gobierno.


(1)  García Pérez, Alan. Carta al pueblo peruano. Pág. 2. enero de 2001.

(2)  Ley Nº 30305, “Ley de reforma de los artículos 191°, 194° y 203° de la Constitución política del Perú sobre denominación y no reelección inmediata de autoridades de los gobiernos regionales y de los alcaldes”.