Hay un problema que genera el tener
muchos partidos políticos en nuestro Perú (la Ciencia Política lo estudia
como el concepto de multipartidismo). Recuerdo que mi amigo Raúl me contaba que
era militante de un partido político. Se presentó para un puesto de trabajo e
incluyó que pertenecía a dicho partido. Me dijo que ese punto —según él— le
había perjudicado, puesto que, en la entrevista, le hicieron notar ese detalle
en términos negativos. Al margen de la recomendación que le di, el tema me pareció
interesante para reflexionar, así que comencemos.
El excesivo número de partidos
políticos propicia problemas en el propio sistema de partidos, al disolverse la
expectativa que pudiera tener un militante, respecto de su deseo de participar
en gobierno (de ser parte del gobierno) en algún momento de su existencia. Es decir,
cumplir con la razón de ser del partido político si logra ganar las elecciones:
tomar el control del gobierno para administrarlo.
Si nos imaginamos que nuestro sistema
de partidos fuera uno en que, 3 o 4 partidos políticos tienen posibilidades
reales de llegar al poder mediante elecciones a las diferentes instancias de
gobierno. Los militantes del partido ganador, sabrían que tendrían oportunidad
de incorporarse a la gestión de gobierno, sea solos, si tienen mayoría o en
alianza o acuerdo tácito con otro grupo político.
Inclusive, los militantes de los
partidos que perdieron las elecciones, sabrían que en las próximas elecciones,
tendrían la oportunidad de gobernar e ingresar al Estado para hacerlo. Por supuesto, no hay
una relación de causa – efecto, pero si una tendencia o posibilidad de que ello
suceda, al haber 3 o 4 partidos en el sistema. Como el período de gobierno en
el Perú dura 5 años, entonces en ese periodo de tiempo hay espacio para el
desarrollo partidario (hacer carrera en el partido político) y el desarrollo
profesional (ganar experiencia).
Sin embargo, ¿Qué pasa con un sistema
de partidos como el nuestro, en la que en promedio hay 15 o más partidos
políticos en cada eleccion política (sean presidenciales y municipales) y
logran re-inscribirse un número similar de ellos? De ese número, por lo menos
la mitad llegará a poner representantes en el parlamento, y el partido que gane
las elecciones, tendrá que establecer algún tipo de “acuerdo” para tener los
votos necesarios en él. Pero desde la posición de los militantes, aparece un
problema complejo.
¿Qué probabilidades reales puede tener
un militante de un partido político si a la incertidumbre normal de ser opción
de gobierno en un contexto de 3 o 4 partidos, se le presenta el escenario de
que compiten con 15 partidos? La probabilidad, a mi entender es casi
ninguna. En una realidad extrema como la mencionada, un militante de un partido
político, si no tiene objeciones ideológicas, ni éticas muy intensas con los
demás partidos, debería apuntar a involucrarse con aquel que potencialmente
tiene más opciones de triunfo en la próxima elección (osea apuntar a ganador).
Sin embargo, dicha acción promueve el transfuguismo o deslealtad actuación
cuestionada desde una perspectiva ética e institucional.
¿Qué otras opciones tienen los
militantes? Expectativas de incorporarse a la gestión de otro partido a través
de sus relaciones amicales, perseverar en que su partido llegará alguna vez al
gobierno o en su defecto abandonar la vida política partidaria y dedicarse a
otra cosa. De todas esas opciones, no cabe duda que la primera es la que prevalece.
Por eso, también se hace evidente,de acuerdo a nuestra realidad de partidos
políticos peruanos, por ejemplo casos como el fujimorismo que llevan 16 años
sin haber vuelto al gobierno nacional, el Partido Aprista Peruano desde el
2011, el Partido Perú Posible desde el 2006, el PPC que nunca ha sido gobierno
nacional y sólo tiene experiencia municipal. Acción Popular, que no ha vuelto
al gobierno desde 1985 en que Fernando Belaunde culminó su segundo mandato, o
casos como Unión por el Perú que, desde 1995 pugna por llegar al gobierno y que
en su camino sólo ha visto disminuir su militancia. Podría investigarse, cómo
se van “reciclando” a lo largo del tiempo. Y ni qué decir de los Partidos o
Alianzas que surgieron, aunque eso es para otro tema de análisis.
En conclusión, tal como están las
cosas, el sistema de partidos políticos peruano, propicia, promueve, incentiva
el transfuguismo (el paso de un partido a otro) entre sus militantes, al no
tener estos un horizonte más o menos claro de posibilidades de ser gobierno,
entre un periodo de gobierno y otro, por el excesivo número de partidos que
compiten en los procesos electorales. Por lo tanto, se puede observar la
tendencia a que el partido que alcanza el gobierno va incrementado el número de
sus militantes, el mismo que disminuye cuando deja de ser gobierno. Finalmente,
se puede observar la tendencia de que el número de militantes que pierde el
partido político que deja el gobierno, lo capitaliza en parte, aquel que lo
sucede por lo menos eso es lo que nos muestra la Estadística con los estudios
de la Ciencia Política, de manera muy interesante.
Por cierto hace unos días me encontré
con mi amigo Raúl otra vez: "David ahora.. ¿a quien apuntamos para estas
próximas elecciones?."



